La imagen de un artista depende de la forma en la que la porten los medios. Este pensamiento me invadió luego de escribir cada semana sobre la vida de diversos artistas reconocidos que forman parte de la cultura general universal. Me hizo darme cuenta de lo peligrosas que son las palabras cuando se habla de un individuo. Los artistas que a menudo aparecen ante nuestras mentes como personajes emblemáticos dignos de admiración o de críticas, no son más que la construcción social que se les ha decidido atribuirles. Mis palabras podrán no tener sentido, pero hay un punto que me gustaría exponer. La esencia de una vida nunca podrá ser captada por personas ajenas a la misma. No importa cuán cercanos seamos a una persona, una vez que esta desaparece, lo hace con ella todo lo que la hacía ser lo que era. Por tanto, la verdad sólo le pertenece a quién que la crea. La imagen del artista no es más...