De repente de entre las tinieblas surgió una figura siniestra, mostrándose a la luz como un ser repugnante y a la vez fascinante…
Justo como el cine de terror todos tenemos cierto lado siniestro tan repulsivo que nos es incapaz mostrar ante los demás pero que por supuesto también despierta curiosidad y cierto encanto. Dicho género ha sido tan aclamado como odiado pero el hecho de que despierta curiosidad y emoción en cualquier espectador, jamás se ha puesto en duda. El horror y lo siniestro siempre han sido parte de la historia humana por poseer un encanto prohibido. El cine aprovecho esta faceta como un nuevo género de entretenimiento conociendo así las influencias psicológicas que provocaba pero no fue hasta el siglo XX en 1933, cuando las primeras películas de terror mexicanas vieron luz para el público.
Desde sus inicios el terror en México era provocado por seres sobrenaturales provenientes de las leyendas populares. Historias caracterizadas por un ambiente oscuro, misterioso, paranormal y relacionado con el satanismo, eran pocas las escenas demasiado gráficas o de violencia, más bien, buscaban provocar tensión, intriga y suspenso.
Más tarde, el tipo de terror cambio y se convirtió en uno más psicológico, caracterizado por presentar historias de desórdenes mentales, alucinaciones, suposiciones y conflictos propios que finalmente culminaban en la muerte. Esto sucedió durante la época de oro del cine mexicano con escenarios elaborados y estéticamente cuidados el terror pasa a ser agradable para la vista y en constante tensión mental.
Durante los 60 y los 70 el terror pasa a convertirse en un medio para publicitar héroes. Ésta etapa es una de las más icónicas para los personajes de lucha libre, quienes pasaron a protagonizar dichas cintas como héroes contra criaturas sobrenaturales como vampiros, momias, robots, monstruos, etc. En estos filmes se muestra más violencia aunque no exagerada, lo que más llamaba la atención eran las peleas emblemáticas de un héroe contra un villano en un ambiente totalmente fantástico y misterioso. Con rasgos claramente, tipo comic e historias de acción mas que de terror.
Finalmente y una de las últimas etapas más importantes para el ya mencionado género, sucedió durante los 80 cuando ocurrió un auge de terror en la cinematografía, con más poder e influencia en los Estados Unidos. Lugar y época que concibió a las más icónicas obras de terror y a los más recordados personajes. México queriéndose unir a dicho auge intenta recrear historia parecidas; en este punto, dichos filmes tenían más violencia, donde escenas crudas y sangrientas buscaban producir repulsión y horror, estaban enfocadas a una audiencia más juvenil siendo por esta razón que muchos de estos filmes son protagonizados por jóvenes. El terror era una combinación de desórdenes mentales con seres sobrenaturales, donde un objeto inanimado podía pasar a convertirse en la peor de las pesadillas.
Si bien este género no es definitivo ni tan popular en el cine mexicano ya que en realidad posee muy pocas producciones, sin duda fue un cambio entero y masivo para el país. Cada país posee un distinto tipo de terror, no siempre relacionado a lo paranormal, pero sin duda hacia lo desconocido, claro que varía dependiendo tanto de la historia como de la tradición de cada país. México, con una rica tradición de leyendas populares relacionadas con temas paranormales, además de ser un país donde la muerte es satirizada y hasta carismática, se convierte en todo un reto y terreno fértil para el cine de terror. Sin duda no existe una sola definición de terror para México, sin embargo, las múltiples leyendas mexicanas muestran un claro panorama de lo sobrenatural y prohibido unido en contra de la religión; posiblemente por la estrecha relación del país con el catolicismo, dicho de otra forma, el terror en México es llevar la contraria a la iglesia, los tratos con el demonio llevan a la perdición como a muchos de los protagonistas de las leyendas más conocidas de México.
Justo como el cine de terror todos tenemos cierto lado siniestro tan repulsivo que nos es incapaz mostrar ante los demás pero que por supuesto también despierta curiosidad y cierto encanto. Dicho género ha sido tan aclamado como odiado pero el hecho de que despierta curiosidad y emoción en cualquier espectador, jamás se ha puesto en duda. El horror y lo siniestro siempre han sido parte de la historia humana por poseer un encanto prohibido. El cine aprovecho esta faceta como un nuevo género de entretenimiento conociendo así las influencias psicológicas que provocaba pero no fue hasta el siglo XX en 1933, cuando las primeras películas de terror mexicanas vieron luz para el público.
Desde sus inicios el terror en México era provocado por seres sobrenaturales provenientes de las leyendas populares. Historias caracterizadas por un ambiente oscuro, misterioso, paranormal y relacionado con el satanismo, eran pocas las escenas demasiado gráficas o de violencia, más bien, buscaban provocar tensión, intriga y suspenso.
Más tarde, el tipo de terror cambio y se convirtió en uno más psicológico, caracterizado por presentar historias de desórdenes mentales, alucinaciones, suposiciones y conflictos propios que finalmente culminaban en la muerte. Esto sucedió durante la época de oro del cine mexicano con escenarios elaborados y estéticamente cuidados el terror pasa a ser agradable para la vista y en constante tensión mental.
Durante los 60 y los 70 el terror pasa a convertirse en un medio para publicitar héroes. Ésta etapa es una de las más icónicas para los personajes de lucha libre, quienes pasaron a protagonizar dichas cintas como héroes contra criaturas sobrenaturales como vampiros, momias, robots, monstruos, etc. En estos filmes se muestra más violencia aunque no exagerada, lo que más llamaba la atención eran las peleas emblemáticas de un héroe contra un villano en un ambiente totalmente fantástico y misterioso. Con rasgos claramente, tipo comic e historias de acción mas que de terror.
Finalmente y una de las últimas etapas más importantes para el ya mencionado género, sucedió durante los 80 cuando ocurrió un auge de terror en la cinematografía, con más poder e influencia en los Estados Unidos. Lugar y época que concibió a las más icónicas obras de terror y a los más recordados personajes. México queriéndose unir a dicho auge intenta recrear historia parecidas; en este punto, dichos filmes tenían más violencia, donde escenas crudas y sangrientas buscaban producir repulsión y horror, estaban enfocadas a una audiencia más juvenil siendo por esta razón que muchos de estos filmes son protagonizados por jóvenes. El terror era una combinación de desórdenes mentales con seres sobrenaturales, donde un objeto inanimado podía pasar a convertirse en la peor de las pesadillas.
Si bien este género no es definitivo ni tan popular en el cine mexicano ya que en realidad posee muy pocas producciones, sin duda fue un cambio entero y masivo para el país. Cada país posee un distinto tipo de terror, no siempre relacionado a lo paranormal, pero sin duda hacia lo desconocido, claro que varía dependiendo tanto de la historia como de la tradición de cada país. México, con una rica tradición de leyendas populares relacionadas con temas paranormales, además de ser un país donde la muerte es satirizada y hasta carismática, se convierte en todo un reto y terreno fértil para el cine de terror. Sin duda no existe una sola definición de terror para México, sin embargo, las múltiples leyendas mexicanas muestran un claro panorama de lo sobrenatural y prohibido unido en contra de la religión; posiblemente por la estrecha relación del país con el catolicismo, dicho de otra forma, el terror en México es llevar la contraria a la iglesia, los tratos con el demonio llevan a la perdición como a muchos de los protagonistas de las leyendas más conocidas de México.
-Cronos
Comentarios
Publicar un comentario