¿Cada una de las danzas representativas de México fue traída por los
españoles en la colonización? La cultura que los españoles encontraron cuando
arribaron a lo que hoy es México era bastante rica y llena de color. Cada una
de las actividades que realizaban conllevaba todo un rito para que se cumpliera
la petición a los dioses. La mayoría de ellos, al momento de realizar quizá un
sacrificio o alguna invocación, se acompañaba con danzas. Las que más se
realizaban eran las típicas danzas de Los Concheros en el centro del país.
La constante invasión de territorios por parte de los mismos indígenas de
nuestro país ayudó a que, así como en la actualidad, las “culturas” se
mezclaran. En el territorio del centro del país, cerca de Tenochtitlan, los
otomíes y los chichimecas realizaban danzas parecidas a las de los pobladores
de Tenochtitlan. Con la llegada de los españoles y la evangelización que ellos
esperaban realizar en los indígenas mexicanos es cómo surge esta mezcla entre
danzas indígenas y festividades católicas. Los frailes insistían en que debían
creer en el dios católico y dejar de creer en los suyos, claro está que así fue
como sucedería muchos años después. Pero en el momento muchos nativos se
negaban a dejar de creer en sus dioses, por lo que fingieron evangelizarse,
pero manteniendo sus creencias.
Hasta el momento no es posible identificar desde cuándo es que comenzaron a
realizar estos ritos, pero se sabe que nació en el Bajío (entre los estados de
Guanajuato y Querétaro), entre los dos principales pueblos indígenas: los
otomíes en Querétaro y los Chichimecas en el noreste del estado de Guanajuato.
Sin duda alguna, la aparición de la Virgen de Guadalupe puede ser considerada
como el punto de inicio para que los grupos de danzantes religiosos comenzaran
a nacer. Los frailes les pedían a los danzantes que regalaran su bella danza a
la virgen, por lo que siempre se concentraban en los atrios de las iglesias.
La danza de Los Concheros está
caracterizada por elementos que son ya emblemáticos, por ejemplo el atuendo:
“vestidos de penachos de plumas, rosarios largos y numerosos de patoles o
colorines, carcax al hombro” y los instrumentos musicales: “al son de guitarras
formadas por la concha de armadillo y alrededor de una enorme bandera cubierta
de plumas llena de remiendos” [i].
Los movimientos suelen ser rápidos y energéticos.
En la actualidad aún es posible ver a estos distintos grupos de concheros
que hacen sus presentaciones en las fiestas patronales y también
en los concursos de bailes folclóricos. Todos y cada uno de ellos llevan a cabo
una labor muy importante que es la de preservar las raíces prehispánicas de
todos los mexicanos y que las personas se enteren de la razón de cada “rito”
que siguen realizándose.
[i] Gabriel Moedano. “La danza de los concheros de
Querétaro”. Universidad. Querétaro:
Universidad de Querétaro, núms. 23/24, 1984, p.7.
Liesel
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